Y no sé atribuir a qué este estado así, tan
melancólico, de cierta tristeza, luego de un gran tiempo en el que no se hacía
presente. Y aunque sé cuánto pueda haber influenciado la debilidad que deja una
viral en el estómago, yo no suelo creerme así nomás las enfermedades.
Deambulo en la casa como un fantasma los ratos en los
que no estoy durmiendo... Juan se ha ido al jardín y a jugar a lo de un amigo.
Reverencias a la madre del amigo que me dejó estar conmigo, o la parte de mí
que quedó. Mientras duermo, medito, leo y me recupero, busco el libro de los
dones.
"Silencio" de Thich Nah Han. Releo desde
cualquier lugar... y tomo esto:
"Reconoce el sufrimiento. Muchas de mis
enseñanzas están concebidas para ayudar a la gente a reconoer su sufrimeinto, a
aceptarlo y a transformalo. Lo cual en sí es todo un arte. Debes ser capaz de
sonreírle a tu sufrimiento con serenidad, del mismo modo en que le sonríes al
barro, proque sabes que solo cuando dispones de barro y le sabes dar un buen
uso crecerán flores de loto en él. El dolor es inevitable. Está en todas
partes. Además del sufrimiento indiviudal y el sufrimiento colectivo como seres
humanos, también existe el sufrimiento desencadenado por la
naturaleza".
Se hace de noche y miro al cielo.
"Ahí estás... ", le digo. "Sos vos...
Me había olvidado de tu incidencia en mis estados".
En la noche de mediados de mayo que empieza a ser
fresca; sobre un viento suave y los sonidos de la noche cruzo la calle y me
meto en casa.
Siempre tiene esta influencia la luna llena en mí. Me
pone en cierta forma más sensible y melancólica. Suelo en estos días tomar el
libro de Pinkolla Estés, pero hoy no tengo fuerza ni siquiera para asumir una
condición, mucho menos salvaje.
Por primera vez pienso, al otro lado del vidrio,
dejándome incidir, prestándome a su impacto...: ¿cómo se sentirá la luna cuando
está llena?

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